De amor hablar sólo se puede, cuando este ejercicio, del corazón proviene, cuando el tener conciencia de haber ayudado a alguien, es la recompensa. Es cuando se habla de vocación. Y cuando no se la tiene, sí, la medicina se la puede ejercer, pero sin amor, su ingrediente más sublime, a la enfermedad, más de una vez, no se la podrá vencer.
